|
Septiembre
Nadie se conecta a Internet invocando palabras mágicas. Por lo menos se requieren de tres condiciones ineludibles: la red de telecomunicaciones, las computadoras o equipos electrónicos que dialogarán con sus pares en el mundo y una cultura del uso de estas tecnologías. Si se vive en una isla, se necesita además de cables submarinos para enlazarse a redes continentales más eficientes que las transmisiones satelitales, muy caras y muy lentas.
El bloqueo decretado por Estados Unidos a Cuba existe desde antes del nacimiento de la Internet en 1969 y ha supuesto –y supone todavía- un obstáculo frontal a que esas condiciones sean propicias para la Isla. Cero tecnología electrónica puede llegar del mercado a 90 millas de nuestras costas, y hasta 1996 no había manera de conectarse con la red internacional, por decisión del gobierno de los Estados Unidos.
Desde entonces es posible, pero solo por esos satélites que convierten a los navegantes cubanos y a quienes visitan nuestros sitios web en mártires de la Internet. Desde 1996, repito, es posible, pero sin las prestaciones que puede disfrutar cualquier usuario que no sea cubano. Alegremente los principales proveedores de servicios en la web los han prohibido a rajatabla, haciendo suyas y aplicando muchas veces de manera extreterritorial las leyes norteamericanas. Aquí no se puede ver Google Earth, ni descargar Google Talk o Crome, ni usar el chat de Hotmail, ni acceder a los softwares gratuitos de Microsoft, ni adquirir dominios internacionales que parezcan favorecer el turismo hacia Cuba, por mencionar algunos servicios. Cuando detectan una IP cubana, estas empresas, estén en Alaska o en España, en París o Canadá, nos advierten que “usted no puede recibir este servicio porque vive en un país considerado terrorista por los Estados Unidos”, palabras más palabras menos.
Leer mas
subir
Se recrudece la represión militar
en Honduras
Ya son cerca de 300 los detenidos tras la violenta represión militar y policial que en la mañana de ayer martes se produjo contra la manifestación pacífica de miles de hondureños que celebraban la entrada del presidente Manuel Zelaya al país. Zelaya obtuvo refugio en la embajada brasileña de Tegucigalpa a la que se cortó el agua, la luz y el teléfono, decretando por parte del gobierno golpista el toque de queda en la ciudad.
Los detenidos están siendo trasladados al complejo deportivo José Simón Azcona, en uno de los extremos de la ciudad donde ya hay centenares de heridos y, según Vía Campesina, tres personas asesinadas. En la madrugada hondureña, los cuerpos represivos hicieron uso de armas de fuego, bombas de gas lacrimógeno, gas pimienta y balas de goma contra las personas que se encontraban frente a la embajada brasileña.
Por su parte, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, pidió ayer al gobierno de facto hondureño que respetase la Embajada de Brasil en Honduras. El mandatario brasilero también conversó con el Presidente constitucional hondureño, Manuel Zelaya, y le pidió que no diese motivos para que las fuerzas de seguridad invadieran el lugar donde está refugiado.
Roberto Micheletti, por su parte, declaró estar en contra de la postura del gobierno brasileño. De acuerdo con informaciones del diario local "El Heraldo", a las 5h de la tarde de ayer, Micheletti se pronunció en cadena nacional de radio y televisión pidiendo a la población hondureña que mantuviera la calma y a Brasil que entregue a Zelaya.
"Hago un llamado al gobierno de Brasil para que respete la orden judicial dictada contra el señor Zelaya, entregándolo a las autoridades competentes de Honduras; el Estado de Honduras está comprometido a respetar los derechos del señor Zelaya en el debido proceso", afirmó.
Leer mas
subir
La hora de Honduras
Avanzar hasta el final: esa es ahora, para las víctimas de la usurpación, la prueba decisiva. Zelaya logró regresar al fin a Tegucigalpa y mantenerse en su suelo, momentáneamente al amparo de la inmunidad del asilo diplomático, y del respaldo decidido de su pueblo, cuya movilización por sacudirse el desatino golpista no ha cejado en ochenta y siete días, y se congrega ahora ante la embajada.
Los días que vienen serán días decisivos. El paso para que Mel junte su tiempo al tiempo de la historia se ha puesto a la vista. Ya no hay cabida para retrocesos: el más mínimo signo de inseguridad podría tirar ahora por la borda el sacrificio del pueblo hondureño. A la comunidad internacional le toca solamente respaldar en voz alta y sin descanso los caminos que allanen la realización de la voluntad popular. En los foros internacionales y en las plazas públicas. Mostrar que el repudio a los golpistas no ha perdido vigor, y que no hay perdón para la escualidez entreguista.
La administración Obama se juega su credibilidad ante la América Latina con este test definitorio que reclama, de su parte, la retirada total e incondicional de cualquier gesto de reconocimiento o apoyo a los golpistas. En el plano político, en el militar y en el económico, lo que implica también en el diplomático, por ser el rostro de todo lo demás. No lo hizo con claridad y coherencia desde el comienzo, y prefirió concentrar su influencia en promover una negociación que siempre se mostró inviable.
La esperanza de Washington en la propuesta de San José ha perdido sentido, si es que alguna vez lo tuvo, al ser sistemáticamente desestimada por los golpistas, y ganar fuerza las demandas del pueblo, que incluyen la restitución incondicional del presidente, y la prórroga de las elecciones presidenciales por el tiempo que haya durado el despojo golpista. Y ahora todavía más, la convocatoria de una Asamblea Constituyente. La votación por la cuarta urna se está dando en las calles de las ciudades del país.
Leer mas
subir
|
|
Titulares
|
|